Si nos pusiéramos a pensar en cada uno de nuestros miedos, creo que seríamos los seres más infelices. Si a cada cosa que hacemos o nos atrevemos a hacer en nuestra vida, le buscáramos los contra, viviríamos llenos de ansiedad, imaginarnos que al respirar podemos percibir no sólo aire fresco, sino también contaminado y una que otra enfermedad,estuvieramos muertos del miedo no saldríamos a la calle. No fueramos nada, seríamos seres diminutos sensible al tacto y todo lo que nos rodea. Gracias a Dios, las cosas son diferentes...
Vivimos entre fe y confianza, en creer que todo estará bien. Todos somos creyentes, todos nos arriesgamos ya sea a ganar o a perder.Que aburrida sería la vida si nos dejáramos amedrentar por los miedos y temores de nuestro corazón. Por eso, en cada cosa que vamos a hacer, nos queda confiar en que todo estará bien, como dice el dicho: “El que no arriesga no gana” y es totalmente cierto, ya que todo nos deja una enseñanza, un aprendizaje, una lección. Toca creer, tener confianza y fe de que todo valdrá la pena...