lunes, 24 de septiembre de 2018

¡Un poco de mí!

Hola! Mi nombre es Eleana, soy de La peña, Atlantico; un pueblecito que queda como a dos horas de Barranquilla en Colombia. Vivo desde hace 7 años en Panamá y soy Cosmetologa-Esteticista.
Tomé la decisión de emigrar en el 2010, en esa entonces estaba en el tercer semestre de mi carrera pero mis padres no podían seguir costeando los estudios, ya que mi papá se había quedado sin empleo y mi mamá que en esa entonces estaba embarazada (a los 42 años) era la que trabajaba y no alcanzaba para muchas cosas. Desde que me gradué en el 2008, siempre soñé con salir de mi pueblo y conocer otros lugares, trabajar,ayudar a mis papás y mis hermanos. Aquí en Panamá tengo una tía que tiene más de 20 años residiendo en este país. Ella me ayuda a buscar un trabajo el cual me ofrece boleto de avión y los 500.00$ para mostrar en migración. Ahora sólo me faltaba buscar lo de mi pasaporte y convencer a mi papá para que me diera permiso (sí, a mis 18 años aún le pedía permiso a él). Recuerdo que hablé con él, lo convencí de que era lo mejor para ese momento, ya que pronto nacería mi tercer hermano e iba ser difícil yo estudiar. Cuando mi papá me dice que sí me dejaría venirme a Panamá, con la condición de que siguiera mis estudios apenas pudiera; empecé en la búsqueda de la plata para el pasaporte. Un tío de mi papá que considero como un abuelo, fue el que me prestó el dinero y así saqué mi pasaporte. Mi papá pidió hablar con la señora a quien le trabajaría como doméstica ( Nana) acá en este país. Mi papá siempre ha sido de carácter firme y fuerte! Aún recuerdo la conversación que tuvo con la señora, donde le exigía que ella debería darme el tiempo libre para yo estudiar.... y así fue como un 11 de Marzo del 2011 llegué a Panamá, dejando atrás mi familia, mi hermano de 9 años inseparable a mí y a la bendición que Dios nos había dado, que era mi ultimo hermano de 3 meses. Ese año mi pueblo sufrió una de las más grandes inundaciones, por eso mis papás no tenían donde vivir. Mi abuela materna fue la que nos recibió. Así que dejé a mi familia en una situación fuerte. Viajé de madrugada junto a mi tía, era tanta la emoción que tenía que ni siquiera lloré, al contrario feliz porque era la primera vez que me subiría a un avión y conocería otro país. Llegamos a Panamá bien temprano, el chofer de la jefa de mi tía nos recogió y nos llevó a Panamá Viejo, donde vivía otra tía y en donde sería el lugar que viviría en mis días de descanso. Luego de allí me llevan de una a conocer la que sería mi jefa, la que había pagado todo mi viaje. Ver tantos edificios en la ciudad, me tenía asombrada. Conocí a la señora el segundo día que llegué porque ella andaba de viaje. Conoci a los dos niños que cuidaría y me fui junto con ellos a su apartamento. Allí conocí a mis compañeras de trabajo : una Colombiana que era la cocinera, una nana nicaragüense y la enfermera también colombiana. Mi tía se había quedado en su trabajo,así que acá estaba sola, sin protección y ayuda conocida. Esa semana fue de aprendizaje y adaptación. Era mi primera vez  trabajando, nunca lo había hecho, mi papá nunca me dejó hacerlo. Ese primer fin de semana en Panamá, lo pasé encerrada trabajando y limpiando como loca. Fue allí donde me entró el guayabo como decimos en la costa, me pegó durísimo, empecé a llorar y recordar a mo familia; los extrañaba muchísimo!... Vengo de un hogar muy humilde tanto en lo económico como en valores. A pesar que no teníamos tantas comodidades, nunca nos faltó la comida.Mi mamá, una guerrera completa, siempre resolvía y nos daba lo que necesitabamos, así que puedo decir que nunca faltó lo necesario. Las comodidades de mi casa se habían acabado, los pechiches, los días libres, ver tele, hablar con mis amigas, todo eso cambió. No fue difícil adaptarme a los quehaceres del trabajo, ya que vengo de una familia que ama el orden y la limpieza, me ayudó muchísimo para hacer de mi trabajo mas llevadero. Empecé a conocer más de la cultura judía, su comida (amo la comida judía-arabe), sus costumbres como: vajilla de leche y otra de carne( ay de mi, si combinaba esas vajillas), no comer cerdo, los viernes de shabbat y muchas cosas más. Regresé a Panamá viejo 15 días después, ahí si a conocer la ciudad, los centros comerciales (mall) y compartir con los primos que tenía acá. Yo empecé ganando 300.00$ y salía cada 15 días. Duro pero me sirvió de ahorro. Mandé a pagar el préstamo que había hecho para el pasaporte y lo demás lo ahorraba para estudios. Mientras, buscaba un lugar en donde seguir estudiando. Encontré el lugar a los 6 meses de estar en Panamá, se imaginarán la alegría de mi papá. Mandé el dinero para apostillar mi diploma y demás papeles, sólo me faltaba pedir permiso en mi trabajo;o sea cambiar las salidas a cada 7 días. Eso fue un problema. La señora no quería darme salidas así, segun no le convenía. Me pidió que cuadrara con la otra nana (Nica) y ella se oponía ya que me hacía la vida imposible en esa casa. Mi papá enojado cuando le conté, pidió hablar con la señora y fue allí en vista de la presión, que llegamos a un acuerdo y empecé a estudiar los sábados en la mañana. No sé si alguna vez han escuchado el dicho que dice: “ judíos jodios” pues sí, esa parte también la empecé a conocer, la señora ( joven ella), era demasiado atosigante, de esas que no se conforman con que hagas una cosas cuando ya te están mandando a hacer dos y tres, con ese cuento había cambiado de nanas muchísimas veces( yo fui la que más soporté). Yo me desesperaba, no podía ni almorzar, muchas veces salí en discusiones con la señora, fuertes que el esposo siempre trataba de calmarla pero ella no le hacía caso. Yo (como toda sentimental) me ponía a llorar de la rabia e impotencia de no poder hacer nada. Lo bueno de todo ese trabajo es que conocí muchísimas personas, otras nanas, choferes, gente amable y querida, de muchas nacionalidades. Yo cuidaba a los dos niños más grandes, se encariñaron mucho conmigo, luego empecé a cuidar también al tercero y allí empezó mi estrés, desánimo y cansancio. No dormía bien, me salió caspa del estrés ( nunca en mi vida he sufrido de eso), cuando iba a donde mi familia en el día libre, siempre me decían que porque estaba así desmotivada, pero era difícil explicar..Sólo callaba. Hasta que no aguanté más y me fui del trabajo, sin renunciar, porque era peor avisarle de mi renuncia y que me hiciera la vida imposible ( ya lo había hecho con la nana anterior). Recuerdo que la cocinera de esa entonces que se llamaba Iliana, y yo, votábamos para ver quien se iba primero. Le pedi a Dios una señal y llegó. Salí un viernes de descanso y no regresé más. Dure con ella trabajando 8 meses. Con algo de ahorro, pasé diciembre sin trabajo ya que mi familia decía que descansara ese mes. Luego de eso no encontraba trabajo,hacía vacaciones ( un mes, dos meses,etc). Duré así como tres meses, pero aprendí también, puesto que era algo diferente: limpiando oficinas con horario de oficina. Más libertad!! Pero lastimosamente no pude seguir. Entonces hice otro mes más de vacaciones en una casa de familia hasta que conocí a una amiga de una prima que me contacto con unos Africanos- Españoles que trabajaban con las Naciones unidas y empecé a trabajar con ellos. De los mejores jefes que he tenido en mi vida! Tanto que, duré 3 años trabajando con ellos... A esas alturas, ya tenía sueldo de $400.00 el cual me sirvió para ahorrar para los papeles de legalización, estudios, viaje a Colombia y ayuda mensual para mis papás (que al sol de hoy, aún hago). De esa familia puedo resumir como eran en dos palabras: Humildad y Sencillez. La señora era demasiado amable y querida conmigo, me enseñó de su cultura, comida, baile y hasta me daba consejos. Ella era de Guinea Ecuatorial al igual que el esposo, sólo que él había nacido en España y tenía esa nacionalidad. Los niños se encariñaron mucho conmigo, al igual que yo con ellos. Meses después de estar trabajando con ellos, me gradué de Cosmetologia aquí en Panamá y después vinieron mis papeles. Saqué mi residencia temporal ( 2 años), en un crisol de razas del gobierno de Martinelli. Al año, logré regresar a Colombia, no se imaginan lo ansiosa que andaba esa semana antes del viaje (aún es así) y lo que lloré al ver a mi familia. Mi último hermano no me reconocía, lo había dejado de 3 meses y cuando regresé tenía 3 años. Sólo duré un mes en Colombia, aunque me quería quedar, sabía que no podía hacerlo por la situación y porque aún me faltaba cosas por aprender y cumplir en el vecino país. De regreso seguí en el mismo empleo, pero mis jefes a los meses se separaron y la señora se regresa a España dejando a sus hijos con su esposo en Panamá. Así que prácticamente me convertí en la mamá de esos niños. El señor por su trabajo, siempre andaba de viaje y yo me quedaba interna cuidando a los niños, me hacía responsable de ellos 100%. En ese lapso, pude estudiar inglés, ya que acá hay muchísimos extranjeros y el inglés es súper útil en muchas cosas.Seguí ahorrando, puesto que a los dos años tenía que renovar la residencia y quería sacar el permiso de trabajo, para así pronto empezar a buscar un trabajo en lo que yo sabía hacer. Eso pasó casi dos años después, en el último crisol de razas que hizo el gobierno de Martinelli antes de  que culminara su periodo presidencial. Hablé con mi jefe y le conté mis planes, de que sólo trabajaría con él hasta diciembre, él me felicitó y me apoyó. Así , en diciembre culminó mi tiempo de trabajo como doméstica y me separé de Enoâ y Tsandze, los cuales siempre recuerdo con cariño. Me fui a Colombia por dos meses para recargar energías, aprovechando también que en esa entonces funcionaba un ferri que viajaba a Cartagena. Disfruté ese imponente barco gigantesco de 10 pisos. Regresé a Panamá con una oferta de trabajo en un spa de una zona residencial. Sí, la misma zona residencial en la que había trabajado los 3 años con mi antiguo jefe. Ese fue Dios, no hay más que decir. Estaba en mi área, feliz porque iba a trabajar en lo que me gustaba. En esa entonces ya no tenía sueldo fijo, ganaba por porcentajes (50-50) puesto que el spa había tenido unos problemas legales y la dueña no podía pagar un sueldo. Los primeros meses fueron full movidos, llegaba a mi casa molida de cansancio por los masajes, pero aprendí bastante. Las ganancias eran buenas y ni se diga las propinas de los clientes. En una hora podía ganarme $50.00 y el promedio de un día bueno era de 3 a 4 clientes ( sólo en masajes de una hora). Pero como todo lo que sube baja, así pasó con las ganancias. Habían días a los que sólo obtenía 2.00-5.00$, mis super era con lo estrictamente básico. Sólo comía plátano amarillo con huevo cocido. Pasaba hambre, lo que obtenía era para ahorro y el arriendo que gracias a Dios era poco.Para sobrevivir tuve que buscar otro empleo por las tardes dos o tres veces a la semana, gracias a una prima que nunca había conocido y aquí en Panamá fue que pasó, ese es Dios que nunca abandona a sus hijos.Durante el tiempo que duré allí, empecé a acercarme más a Dios, mis compañeras de trabajo me invitaban a una iglesia cristiana a la que ellas asistían, me gustaba, por eso dejé de asistir a la católica y me quedé asistiendo a esa iglesia. De allí entre invitaciones que me hacían, llegué a MIRES Panama, en esa entonces la iglesia estaba en una casa, para mi sorpresa, había gente de mi pueblo asistiendo también, eso me animó más. Esa primera visita a la que hoy en día es mi casa espiritual, fue gracias a Karen y Yulimar (estudiamos juntas), ambas de mi pueblo natal. Lo que sentí allí fue inexplicable, quería hacer parte de ese lugar, de esa familia y ayudar, o sea servir a Dios allí. Así que meses después me bauticé y empecé el caminar con Cristo. A finales de ese año regresé a Colombia, super delgada por el hambre que pasaba, mis padres asombrados por verme así (aparte les llegué de sorpresa), me daban full comida,allá volví a probar un verdadero plato de comida y mejor aún , el de mamá. Mis hermanos ya grandes,el chiquitín de la casa ya más apegado conmigo, disfruté cada momento con ellos y recargué energías. Regresé a Panamá un mes después, comencé a trabajar fijamente en  la estética que trabajaba por días junto a mi prima. Allí si con un sueldo básico y segun con “seguro” . Nunca pasó. Mi prima Danya, una San Andresana berraca única en su especie, me enseñó muchas cosas más de mi carrera, la resumo como la mejor compañera de trabajo hasta el día de hoy. Eramos como el dúo perfecto jeje y aunque no me crean, nunca nos peleamos. Definitivamente, nos dieron la misma crianza. En marzo decidí mudarme de Panamá viejo e independizarme totalmente. Fueron 5 años viviendo con mi tía y primos. Esto lo hice porque quería avanzar, Dios venía trabajando en mí en muchas formas y esa fue una de ellas. No puedo negar que esto no hubiera sido posible sin la motivación de mi Pastora Mercelli y los amigos de Mires Pty. Nos mudamos a una casa con 6 personas contadome, eso me facilitaba llegar al trabajo que tenía, era mucho más cerca. En la estética donde estaba trabajando, las cosas se empezaron a poner rudas, me pasó al igual que con mi primer empleo, tenía una jefa atosigante; la cual le encantaba vernos haciendo algo excepto sentadas o comiendo. También tuve algunos desacuerdos con ella, la mayoría para defender a mi prima,otros por cosas del trabajo como el seguro, el cual nunca nos quiso pagar (algo obligatorio acá). Mi prima tuvo una discusión fuerte con ella en la cual, la señora la trató muy feo. Mi prima no aguantó y renunció. Duró allí dos años o más. Me quede yo allí porque no sabía que hacer, llena de miedo de no encontrar otro trabajo. Pero le había estado pidiendo a Dios un buen empleo, el último antes de mi negocio propio, pero quería hacerlo a mi manera. Hasta que Dios en pleno diciembre me sacó a las patadas de ese lugar. Así lo entendí después. Esta vez, la discusión fuerte había sido conmigo, y como ella no le gustó la forma en que me defendí, simplemente me despidió. Me quise volver loca en ese momento, mi hermano el que me sigue, había venido a pasar navidad conmigo porque yo no había podido viajar. ¿ Como iba a hacer para mantener a mi hermano? A duras penas me mantenía yo. Pero, Dios ya había puesto un ángel en mi vida, el cual en los meses en donde no tenia para comer porque el sueldo no me alcanzaba, me daba comida ( sin pensar que era que él gustaba de mi). Ese ángel hoy en día es mi esposo. Recuerdo que llegué llorando a casa y él lo único que me dijo fue que no me preocupara, que él me ayudaría en todo. Un gran corazón sin duda. Lo cierto es que, gracias a mi Dios y su propósito en mí, sólo duré desempleada un día. Al día siguiente de haberme quedado sin empleo, puse mi hoja de vida en una aplicación de ofertas de empleo y al día siguiente me llamaron de un centro de depilación láser para hacer una licencia de maternidad por 3 meses, es la hora presente que aún trabajo allí. Sólo Dios puede hacer esto, si no hubiera salido de aquel lugar, no hubiera podido llegar a donde estoy actualmente. Trabajo para venezolanos, de esos buena gente, amables y sensatos. Dios había respondido mis oraciones.Llevo casi dos años aquí, con un buen sueldo y comisiones, aparte de mi seguro social y sobre todo tranquilidad.He aprendido y crecido bastante,Trato siempre de dar lo mejor de mí. Entiendo ahorita de que, cada proceso que pasé en este tiempo viviendo aquí, era un aprendizaje, para madurarme poco a poco. Me casé con un venezolano de gran corazón, noble y amoroso, temeroso de Dios al igual que yo (nos conocimos en la iglesia y compartimos en la vivienda, era parte de las 6 personas). Tengo mucho que agradecer a este país, aquí crecí como persona y aún sigo aprendiendo, dando lo mejor de mí, mostrando la buena cara de mi país. Espero pronto regresar a casa de mis padres, esta vez para que conozcan a mi esposo, mientras tanto, sigo trabajando por mis metas y dejando que sea Dios quien obre en mí. También agradezco por cada persona que he conocido desde el día uno que pisé este país,cada uno me ayudó  en este proceso de crecimiento.Sólo queda decir que en Cristo todo se puede, siempre y cuando confiemos y tengamos Fe en él. Bendiciones!!



¿Acompejados? o ¿falta de empatía?

 El siguiente escrito que leerán, surgió de una publicación que vi  en facebook ; la cual, mencionaba que en los tiempos de antes no existía...