¿Alguna vez se han puesto a pensar por todo lo que han pasado para llegar a donde están actualmente?, yo sí. Pienso en cada una de las batallas por las que he pasado y aveces me cuesta creer que soy la misma persona que pasó por todo eso. Sé que cada quién tiene sus luchas y que cada uno libra su propia batalla, unos peores que otras; pero retroceder solamente a observar por cada una de las cosas que sentiste y viviste en medio de ellas, es totalmente reconfortante. Digo reconfortante en el sentido de que en estos momentos (cuando logras el objetivo) sientes paz, tranquilidad y felicidad, que pensar en el camino recorrido solo te hace reflexionar en que debías pasar por eso para disfrutar lo que hoy tienes. Cuando digo que no soy la misma persona que vivió la batalla, me refiero a que aquella era una persona desconfiada, impaciente y desesperada, que pensaba que no iba a lograr el objetivo, que sería imposible alcanzarlo y que no sería nada fácil salir bien de aquello.
En estos últimos días he pensado mucho más en eso, analizo que si en aquel momento me hubiera dado por vencido y no me hubiera arriesgado a intentarlo, no tuviera lo que hoy tengo. Sé también que aún falta mucho camino por recorrer y mucho por lo que luchar, de eso se trata la vida; luchar día a día por nuestros objetivos y nuestros sueños; pero si no tuviéramos fe en lo que somos en Cristo, en la identidad que tenemos en él, nos rendiríamos al primer intento. Cuando mi esposo y yo empezamos el papeleo para nuestra casa, hubieron muchos obstáculos los cuales nos pusieron a batallar mentalmente, que para mi parecer son de las peores, dudamos muchas veces si sería posible obtenerla y si la decisión de vivir en Colombia fue la mejor; sin embargo, no nos rendimos, seguimos adelante y nos encomendamos a Cristo, él tendría la ultima palabra. Entonces, si en ese momento hubiéramos dudado de lo que somos y lo que podemos lograr teniendo fe en Dios, quizás hoy no tuviéramos en casa.
Por eso siempre debemos optar en luchar por lo que queremos y mantener la mirada en la meta, como dicen por ahí que el que no arriesga, no gana, todo pasa y que en el futuro veremos ese camino como una enseñanza de que querer es poder. Admiro mucho a aquellos que se arriesgan a hacer las cosas sin pensarlo dos veces, lastimosamente soy de las que analiza las posibilidades una y otra vez, aunque aveces la fe me da el empujón para tirarme y luchar sin mirar atrás, al igual que los que me aman y saben que esos empujones son necesarios en mi. Si tú eres uno de ellos, te felicito por ser un valiente, por ser un soñador y te digo también que te mereces todo lo mejor que Dios quiere para ti. Si eres como yo, te quiero decir que vale la pena tomar el riesgo, que hay veces que no es necesario estresarnos pensando en el futuro, que vivas el presente y disfrutes el proceso, a la final todo es una enseñanza, créeme cuando te digo que vale la pena intentarlo. A la final nos daremos cuenta todos de que la peor diligencia es la que no se hace y si las cosas no salen como uno quiere, es porque Dios así lo quiso y su voluntad va primero, pero tarde o temprano lo que es para ti llegará...
Aquí encontrarás mi opinión respecto a mi vida, Dios o del tema que surga en mi mente. Bienvenido y espero que estas palabras lleguen a ti con mucho cariño!!!
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